¿Un mundo de creadores?

¿Un mundo de creadores?

Días atrás, me topé en las redes con el siguiente chiste: “Qué problema cuando, en unos años, necesitemos un electricista y sean todos creadores de contenido”. ¿Mito o realidad? ¿Todos somos creadores de contenido? Como siempre, llamar las cosas por su nombre nos ayudará un poco a entender.

Presentarse al mundo como creador de contenidos nunca ha sido tan fácil. Pensémoslo así: no hacen falta estudios ni titulaciones, tampoco es necesario probar ningún tipo de conocimiento en la materia sobre la cual queramos hablar. No se nos pide ningún permiso. Hoy prácticamente cualquier persona con acceso a una PC y a un teléfono móvil puede subir contenido, en una cuenta de Instagram, YouTube, TikTok u otra y decir sobre sí mismo: soy content creator.

Seamos claros sobre esto: aquí celebramos la libertad de expresión, la posibilidad de compartir, de decir, de escuchar una multiplicad de voces, de contar nuestras experiencias de vida. El derecho a contar debe ser de todos, no de unos pocos. Lo que hoy nos preguntamos es: ¿el simple hecho de compartir un video, una experiencia, de hacer una publicación, de abrir una canal de YouTube nos convierte a todos en creadores de contenido? ¿Será que confundimos la experiencia de compartir con la de hacer de la creación de contenidos un modo de vida? Vamos a desenredar un poco esta incógnita.

¿Qué es un creador de contenido?

Por definición [de internet, claro] un creador de contenido es aquella persona que crea contenido digital de calidad para ser publicado en los distintos canales de comunicación de una marca u organización, para ayudarla a posicionarse y a cumplir sus objetivos.

Un creador de contenidos también puede trabajar para sí mismo, por ejemplo, si tiene su propio emprendimiento. Podríamos decir que un creador de contenido como tal ha hecho de la creación de contenidos su modo de subsistencia. Le pagan por ello.

El perfil de un buen creador de contenidos debería reunir ciertas cualidades: poseer excelentes habilidades de lectura y escritura, ser curioso y estar constantemente aprendiendo sobre temas nuevos, saber trabajar solo y en equipo, poseer conocimientos de marketing y publicidad, entender el concepto de negocio, manejar ideas básicas sobre SEO… podríamos seguir por un rato bien largo. Cabe destacar también la versatilidad del perfil: hoy se le puede pedir que escriba sobre la industria farmacéutica; mañana, sobre las maneras de ahorrar dinero al hacer la compra en el supermercado, y así.

En resumen, una persona que trabaja profesionalmente como creadora de contenidos debe estar capacitada, aprender continuamente y amoldarse a los requerimientos de sus clientes.

Conclusión: compartir contenido no es ser creador de contenido

Si el simple hecho de tomar una fotografía, escribir un pie de foto, grabar un video o hasta redactar unas pocas líneas propias nos convirtiera automáticamente en creadores de contenido; entonces sí, podemos decir que todos deberíamos autodenominarnos así. Pero, como hemos visto, la definición formal de creador de contenidos es otra. A las pruebas me remito.

Dicho esto, si cada persona, en su espacio individual, en sus redes sociales, ante sus conocidos y no tanto quiere llamarse a sí misma “content creator”, al menos desde aquí no tenemos por qué oponernos. En definitiva, ¿qué mal hacen? No estamos hablando de ejercer la medicina en forma ilegal. Eso sí que sería grave.

Solo diremos que una cosa es la (bella) posibilidad que nos brindan las redes sociales de compartir con otros, y otra muy distinta es la búsqueda constante de reconocimiento y aprobación que tales plataformas generan. Ya sabemos que las redes sociales son una manera de alimentar nuestro ego. Por eso quizás a veces no basta con decir: “hey, tomé esta bella foto”; hay que agregarle: “tomé esta bella foto, soy fotógrafo en mi tiempo libre”. Darnos a conocer, construir una imagen de nosotros mismos y que el mundo la apruebe. Pero esa, amigos y amigas, es otra historia.

Si les ha gustado este artículo, no se pierdan este otro donde hablamos de la relación entre influencers y creadores, así como de las buenas prácticas para un content creator.