La fábula del rey y las hienas

La fábula del rey y las hienas

La fábula del rey y las hienas

¿Conocéis la fábula del rey y las hienas?, es una fábula que seguramente os gustara leer y que cuenta la historia del último rey de una comunidad africana que tenía en su poder 10 hienas amaestradas para torturar y acabar con la vida de todo aquel de sus servidores que cometiera algún error en su cometido, los pobres sirvientes solían acabar siendo el alimento de las hienas.

Un día uno de sus mejores siervos no realizo correctamente su cometido y el rey automáticamente ordeno que lo echaran de comida para las hienas.

El rey y las hienas fabula
La fábula del rey y las hienas

El sirviente aflijido y viendo que no tenía ninguna posibilidad de salvarse, le dijo «Esto es una injusticia, diez años trabajé para su majestad y ahora por un simple error me condenas a muerte.

Solo te pido una sola cosa, dame diez días de perdón y al finalizar el plazo yo volveré y me echaras a las hienas».

El rey concedió el deseo a su sirviente; éste lo primero que hizo fue ir con el adiestrador de las hienas y pedirle que lo dejara trabajar cuidando de los animales por los diez días, el adiestrador asintió y así nuestro desafortunado protagonista de esta fábula comenzó a cuidar de las hienas, las alimentaba, las cuidaba, las bañaba y siempre estaba con ellas para lo que necesitaran.

Al cabo del plazo estipulado el sirviente se presentó ante el monarca para que se ejecutara la condena, y así fue, el criado fue tirado a las hienas y para asombro del rey y los testigos presente, que no podían creer que las hienas al ver al reo en lugar de atacarlo, lo único que hicieron fue lamerle los pies.

My enojado el rey gritó, «pero que pasó con mis hienas», a lo que el sirviente contestó, «Serví solo diez días a las hienas, y ellas no se olvidaron lo que yo hice, sin embargo serví a mi rey por diez años y él se olvidó de todo al primer error».

El rey al escuchar estas palabras y reconocer que estaba equivocado, no tuvo más remedio que perdonarlo.

La moraleja de esta fábula podría ser: No importa todo el bien que hagas, la gente solo se acordará de tu único error.